Bacon en prado

Date : 3 March, 2009

“Intento pintar como Velazquez, pero con la textura de la piel de un hipopotamo” – Francis Bacon
 

El pasado jueves pude disfrutar de la primera gran retrospectiva de Francis Bacon en España, que estará expuesta en el Museo del Prado hasta el 19 de abril, antes de viajar a Nueva York.
 
Organizada en colaboración con la Tate Britain de Londres y el Metropolitan de Nueva York, la exposición muestra setenta obras del pintor británico, desde las primeras hasta las más cercanas a su muerte en Madrid. Muchas de ellas son indiscutiblemente imágenes poderosas e imprescindibles del siglo XX, como El retrato del Papa Inocencio XX o Tríptico (1944), y la mayoría de sus últimos trabajos, menos conocidos (al menos para mí), tienen una fuerza visual y un dominio de la paleta magistrales. Merece la pena poder acercar la mirada a unos pocos centímetros de sus lienzos: chorreos, goteos de la pintura del pincel (o el bote), precisos y afilados brochazos..; el acertado montaje, que divide las obras por bloques temáticos-cronológicos, nos permite entrar también en su estudio e investigar entre sus fotomontajes y amontonados recortes de prensa.

 

Antes de terminar, dejo un pequeño fragmento de las conversaciones con David Sylvester, libro que recomiendo y en el cual se puede ahondar en la personalidad de Bacon

 
Cuando se habla de la violencia de la pintura, es algo que no tiene que ver nada con la violencia de la guerra. Es algo que se relaciona con la tentativa de reproducir la violencia de la propia realidad. Y la violencia de la realidad no es sólo la simple violencia a la que aludimos al decir que una rosa o cualquier otra cosa es violenta, sino también la de las sugerencias dentro de la imagen misma, que sólo puede transmitirse a través de la pintura. Cuando te miro sentado a la mesa frente a mí, no sólo te veo a ti, veo también toda una emanación relacionada con la personalidad y demás. Y trasladar todo eso a un cuadro, como me gustaría poder hacer en un retrato, significa que aparecería violencia en la pintura. Casi siempre vivimos a través de velos; una existencia velada. Y a veces pienso, cuando dicen que mi obra parece violenta, que quizás haya sido capaz en ocasiones de correr uno o dos de los velos, o de las cortinas.
 

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